
El gran aporte científico
1940-1990
A partir de sus estudios en la década de los 30´s, el Dr. Pifano, se planteó la necesidad de transmitir a otros sus conocimientos. Con esta idea participó en el concurso de la Cátedra de Medicina Tropical, convocado por la Universidad Central de Venezuela en 1941. Ganó el concurso y empezó su carrera docente universitaria como Profesor Titular I. Al mismo tiempo que continuaba sus investigaciones sobre la clínica, la bioecología, la epidemiología, la patología experimental y el diagnóstico de laboratorio de aquellas enfermedades de alta incidencia en América Latina, especialmente en Venezuela.
En la década de los 40 Pifano se dedicó a estudiar las relaciones entre los factores ambientales, los nidos de zoonosis de las enfermedades parasitarias y su repercusión sobre los grupos humanos que se encontraban en el ecosistema de reservorios y transmisores de enfermedades tropicales.
Junto a sus colaboradores dentro de la
Cátedra de Medicina Tropical, realizó estudios clínicos, de
laboratorio y de campo en las regiones selváticas y rurales del
país. Especialmente importantes fueron sus investigaciones sobre
la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis rangeli, la
leishmaniasis tegumentaria y visceral, la amibiasis intestinal y
hepática, la esquistosomiasis,la anquilostomiasis, la
oncocercosis, las micosis sistémicas, las carencias
nutricionales y los animales ponzoñosos.
En este período, uno de sus hallazgos más importantes fue la confirmación de la existencia de dos tipos de flagelados kinetoplásticos transmitidos por el Rhodinus prolixus, tal como lo había propuesto Enrique Tejera en 1920. Gracias a una investigación sistemática logró demostrar, la existencia de una segunda tripanosomiasis humana en América, producida por el Trypanosoma rangeli y transmitida por el Rhodnius prolixus. Esclareciéndo así que los llamados Trypanosoma guatemalense y Trypanosoma ariarii eran realmente uno solo: Trypanosoma rangeli.
Los resultados de estas investigaciones fueron publicados en una serie de trabajos entre 1947-1949.
Durante la década de los sesenta, estudió
los parásitos causantes de la leishmaniasis tegumentaria
americana y propuso la existencia de dos complejos: el de la
Leishmania brasiliensis y el de L. pifanoi. Uno,
responsable de las lesiones cutáneas, que puede además producir
lesiones mucosas; y otro asociado a lesiones cutáneas
diseminadas. Hipótesis que fue comprobada años más tarde por
la parasitología moderna.
Dichas conclusiones fueron publicadas en Diciembre de 1960, en los Archivos Venezolanos de Medicina Tropical, vol. III, bajo el título "Aspectos Inmunológicos de las leishmanias tegumentaria en la región neotrópica, con especial referencia a Venezuela".
Pífano trabajó arduamente en el laboratorio, el aula y en el campo. Su visión de un científico integral le permitió transmitir sus experiencias y realizar una serie de estudios básicos para la comprensión de la nosografía médica venezolana. Estudios que son una de las bases fundamentales de la enseñanza y del diagnóstico epidemiológico, en Medicina Tropical.